Diseñadora Gráfica y estudiante de Ingeniería en Diseño Industrial. Me encanta el arte, todo lo que tenga que ver con crear. La fotografía, la decoración, la música, escribir, reír, el cine, la moda, mi mac, mi gato, mamita, mi lindoh, Johnny Depp, el cuento de "El gallo Quiquirigallo" y algunos más, Nutella, Disney, maniática del pelo, viajar, comer pasta, la playa, el conejo de Rayman, el color rosa, hacer cosas diferentes. Mi sueño: Un viaje a EE.UU.
Esta frase, doblemente hermosa porque es tan poética como científica, fue enunciada por el gran científico (y pensador) Carl Sagan (1934-1996). Su fundamento es bastante sencillo, si tenemos en cuenta la evolución del universo.
Después del big bang la única materia primigenia que existía eran los simples átomos de hidrógeno, materia que dio lugar a las estrellas. El hidrógeno era el elemento más básico y ligero del universo, así que todos los demás elementos (el carbono, hierro, azufre…)los que nos rodean en nuestro día a día y de hecho forman los cimientos de nuestra propia existencia a nivel molecular, se generaron en el interior de las estrellas.
Cuando se forma una estrella comienzan a producirse reacciones de fusión. Cuando queman (fusionan) todo su “combustible” disponible, hay estrellas que simplemente quedan como cuerpos masivos inertes, pero a menudo, debido a su tamaño y/o temperatura, cuando llega ese momento la estrella se colapsa y estalla en lo que se conoce como una “supernova”. Ese estallido lanza al espacio todo un “huracán de polvo estelar”, provocando a su vez que en zonas cercanas del universo se comiencen a producir nuevas condensaciones de materia, que darán lugar a futuras estrellas, que a su vez estallarán algún día.
Todo este proceso de estrellas que explotan y expulsan materia que alimenta a su vez a otras estrellas, repetido a través de unos cuantos miles de millones de años, da lugar a que en algún momento dado la materia pesada se vaya agrupando y se condense alrededor de estrellas en forma de planetas, y en algún momento dado, si las condiciones son adecuadas, en varios de esos planetas, los “ladrillos” fundamentales de carbono que algún día nacieron en el interior de una estrella se transforman en VIDA orgánica.
La impresión de “infinito” que nos produce mirar al firmamento en una noche clara la podemos sentir también cada vez que miramos a nuestro alrededor y recordamos que TODOS y cada uno de los átomos que forman TODA esa materia que nos rodea (incluidos nosotros mismos) no es ni más ni menos que “polvo de estrellas”.